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wow effect y momento ahá
¿Cómo se va del efecto wow al momento ahá en experiencias de desarrollo?

Hoy en día, el efecto wow es tendencia: se trata de esa experiencia o producto que tiene capacidad de sorprenderte y de emocionarte: vaya, de arrancarte ese “wow”. Pero, cuando se aplica a una experiencia de aprendizaje, desde Ready for People nos preguntamos: más allá de la sorpresa y emoción que surge en el momento, ¿es el efecto wow lo que buscamos para que nuestro equipo se desarrolle?

Del efecto wow al momento ahá

Impactar y emocionar a las personas cumple con el efecto de llamar la atención, está claro: pero, para que realmente se produzca el desarrollo, hay que completar con un conocimiento decisivo combinado con experiencia que haga que nuestra mente haga “¡clic!” y nos lleve a la acción.

¿Y qué es este clic? Pues nada menos que el momento ahá o momento eureka. Seguro que te ha pasado alguna vez: es un instante en el que, de repente, aparece ante ti la solución clara a una situación compleja para la que, hasta entonces, no habías encontrado respuesta.

momento ahá

Y, precisamente, esta euforia y motivación que viene en el pack con el momento ahá es la llama que mantiene vivas las ganas de seguir aprendiendo, ¡algo que hoy en las organizaciones es crucial! 

¿Cómo se despierta la motivación por aprender en una empresa?

“No me entra la física: total, no sé para qué me va a servir esto en la vida”. Seguro que esta afirmación no te es ajena. Más allá de que sea verdad o de que la hayas experimentado en primera persona, tiene un punto de certeza: si no ves aplicaciones prácticas y cómo te puede ayudar un aprendizaje a mejorar en tu vida, es probable que olvides lo que aprendas o que, directamente, no llegues ni a asimilarlo.

Sin embargo, si te das cuenta de qué es lo que necesitas para crecer, accedes al conocimiento y, al aplicarlo, ves los resultados, tu motivación se dispara. Ahora viene el reto: como parte de una organización, ¿cómo consigues que tu gente se dé cuenta de lo que necesita, le brindes el conocimiento necesario y lo apliquen correctamente?

La base es la cultura: si no hay cultura de aprender, poco se puede hacer. Y no hablamos de formaciones teóricas cada dos por tres: se trata de empresas que apuestan por cambiar comportamientos y hábitos en el día a día y que ofrecen recursos ágiles y rápidos que permitan a sus equipos desarrollarse continuamente.

También es importante cambiar el chip en cuanto a guiar a la persona a través de todo el proceso: se trata más de crear un ambiente con autonomía, libertad y confianza para que cada uno descubra su camino. Son empresas donde el colaborador se “autopropulsa” y lidera su propio desarrollo, lo que se conoce como «learning organizations».

Volviendo a las formaciones: es hora de cambiar el enfoque. Ya no consiste en hacer formaciones que se basan absorber y retener información (volvamos a la clase de física): se trata de ofrecer experiencias que impactan en nuestros comportamientos y acciones diarias, que abren la mente y desarrollan las habilidades que nos permitirán adaptarnos a los cambios.

Estas son las llamadas “soft skills” o las “transferable skills”. Los empleados con estas habilidades más desarrolladas serán los más preparados para adaptarse a los cambios, también los tecnológicos, y a adoptar la cultura del lifelong learning. Algunas de estas habilidades son la comunicación, la empatía, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la colaboración.

Los puestos de trabajo menos cualificados son los que más peligro corren de desaparecer con la automatización de procesos. Por ello, si se apuesta por culturas de empresa que fomenten el desarrollo continuo más allá de las habilidades técnicas, estás brindando a tus equipos habilidades transversales que les permitirán adaptarse a los cambios y ganar en empleabilidad a largo plazo.

El “saberlo todo”, con temarios cerrados y 100% teóricos es cosa del pasado: es el momento de los modelos ágiles de aprendizaje continuo, apoyados en herramientas digitales, personalizados y con una alta autonomía del empleado. Este modelo nos lleva del “saberlo todo” al tener inquietud por “aprenderlo todo”, ¡el ansiado lifelong learning!

Oportunidades de upskilling y reskilling

La incertidumbre, por poco que nos guste, no se va a ir: y, para convivir con ella, necesita de personas que sepan adaptarse a los cambios y adquieran nuevos conocimientos según van surgiendo las necesidades en el entorno.

Dentro de una learning organization, los profesionales de gestión de personas deben ser capaces de detectar qué personas dentro de su equipo cuentan con las soft skills necesarias y para los nuevos puestos que están surgiendo (reskilling):

El reskilling se puede hacer de varias maneras: una de ellas puede ser, ante una necesidad que surge en la empresa detectar, por ejemplo, a un empleado de baja cualificación o junior pero con soft skills que encajan en el puesto y ofrecerle un plan de carrera profesional.

upskilling y reskilling
Otro camino podría ser el de anunciar a todas las personas de la organización las nuevas necesidades de la empresa y los puestos que están surgiendo y, de manera paralela, anunciar que, para aquellos que se animen, tendrán a su disposición los recursos para desarrollarse profesionalmente por parte de la empresa.


Por otro lado se encuentra el upskilling, que consiste en cualificar el perfil profesional para adaptarlo a las nuevas necesidades que están surgiendo. Un buen ejemplo podría ser formar a un equipo comercial para desarrollar la comunicación omnicanal y gestionarla de manera eficiente a través de un CRM.

El potenciar y facilitar oportunidades de upskilling y reskilling a estas personas es clave para retener el talento, ya que mejora la motivación, abre nuevos caminos y,  además, como los profesionales ya poseen el know how de la empresa, el proceso de adaptación es mucho más rápido.

Aprendizaje experiencial, la clave para las empresas que se forman continuamente

Una soft skill (o habilidad blanda) no se aprende con un curso teórico: para asimilarla, interiorizarla y aplicarla, lo ideal es hacerlo de manera práctica mediante aprendizaje experiencial. ¿Por qué?

Esto solo se puede conseguir con acciones de desarrollo que produzcan este clic del que hablamos, que no es nada más ni nada menos que “tocar emoción”. Y esto no se consigue desde la formación conceptual y que pasa solo por la mente; se consigue con la experiencia y la vivencia.

aprendizaje experiencial momento ahá

Este tipo de aprendizaje tiene un gran impacto formativo porque, en lugar de recibir los conocimientos de manera pasiva (yo te lo cuento y tú lo recuerdas) la persona participa de manera activa en su proceso de aprendizaje.

Durante un proceso de aprendizaje experiencial, se produce la primera fase de conexión emocional y percepción de la experiencia donde podríamos encajar el momento ahá.

Pero ahí no se ha de quedar la cosa. Después de esta fase, para terminar de fijar y adaptar el conocimiento al día a día, es crucial llevar a cabo una fase de reflexión o debrief en la que, guiado por el facilitador, la persona que recibe la formación interioriza el conocimiento y conecta lo aprendido con situaciones concretas. Aquí es donde se encuentra el impacto real; se muestra el camino a seguir para poder aplicarlo de manera efectiva.

Para acelerar este proceso, es de gran ayuda contar con personas de diferentes contextos culturales y sociales, distintos departamentos, edades y experiencias que se den feedback entre ellas (mentoring y reverse mentoring), ya que aportan una riqueza enorme y es de donde, precisamente, surgen las nuevas formas de trabajar.

¿Es importante buscar maneras de sorprender y motivar a tu equipo? Claro que sí. Pero no apuestes solo por crear ese momentáneo efecto wow ya que, más allá de la experiencia concreta, debe proporcionar ese siguiente paso, el momento ahá en el que vemos por primera vez claro cómo nos puede ayudar lo aprendido y trasladarlo a los hábitos y comportamientos del día a día. Solo así conseguirás tu objetivo. A la hora de pensar en una experiencia de desarrollo, piensa en cómo va a activar las palancas del cambio que despierten en tu gente la semilla del #developmentnonstop.

En Ready for People, contamos con experiencias de impacto que más allá del “efecto wow” te ayudarán a asegurar una transferencia y un desarrollo real de soft skills. ¿Te gustaría conocer ejemplos?

Contáctanos, ¡y estaremos encantados de explicarte!

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